Odontología de leyenda // El diente de Buda

Nunca una parte del cuerpo humano había dado lugar a tantas historias, tanto reales como ficticias, como nuestra dentadura. Uno de los relatos más curiosos nos traslada a cientos de miles de kilómetros de aquí, a la antigua Asia, escenario de la leyenda del diente de Buda.

¿Queréis conocerla? Érase una vez…

Un sabio llamado Buda

Cuenta la historia que, tras morir, su cuerpo fue incinerado con leña, pero no todas las partes de su cuerpo sucumbieron a las llamas. Uno de sus dientes (un canino izquierdo) sobrevivió, forjándose la leyenda de que quien lo poseyera tendría el derecho divino a gobernar su territorio.

Tanto poder recayó sobre el diente de Buda que, como es lógico, provocó muchas guerras que tenían como único fin hacerse con la reliquia. En el siglo IV antes de Cristo cayó en manos de la princesa india Hemamala, que la llevó escondida en un adorno para el pelo hasta la isla de Ceilán (actual Sri Lanka).

Llegada a Kandy

Conforme pasaba el tiempo, el diente de Buda fue pasando de mano en mano, cambiando constantemente de dueños y de lugar de residencia. Hasta que llegó a la ciudad de Kandy, donde se conserva en la actualidad.

Este lugar era idóneo para proteger la preciada pieza, rodeado de altas montañas y plantaciones de té. Esta ciudad es considerada a día de hoy el templo del budismo, y fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1988.

El templo del diente de Buda

Una reliquia tan legendaria requería de un lugar único que la cobijara. Así nació el Templo de Dalada Maligawa, conocido por todos como el Templo del Diente de Buda.

Allí permanece guardada la “joya” en una cámara rodeada de siete estupas de oro grabadas con piedras preciosas.

¿Quieres conocer el diente de Buda? Está un poco lejos de España, pero el viaje seguro que merece la pena.

¿Se puede identificar personas con los dientes?

Todos los dientes son únicos. Por eso son tan importantes para disciplinas como la odontología forense; tanto que se puede identificar el cadáver de una persona a través de su dentición con un grado de fiabilidad muy alto.

Por poner solo unos ejemplos, la mordida o la colocación de los dientes en la arcada tienen un patrón tan individual que permite esa identificación. También es posible porque de los dientes se puede extraer el ADN de la persona, concretamente de la pulpa.

Además, las piezas dentales son muy resistentes por dos motivos:

  • Cuentan con la protección de la dentina y el esmalte, que tienen un contenido mineral muy alto.
  • Los dientes están rodeados de tejidos blandos como los labios y la lengua, además de estar en un entorno húmedo gracias a la saliva.

La combinación de estos factores minimiza el impacto de las agresiones externas, lo que facilita la conservación de los dientes incluso en fase de descomposición. Gracias a estas cualidades de los dientes ha sido posible la identificación de personas en catástrofes naturales y desastres de gran envergadura como terremotos, atentados o accidentes masivos de tráfico, tren o aviones.

Como ves, los dientes no solo sirven para masticar. Cuídalos porque son una parte muy importante de tu cuerpo.